Sobre mi libro de cuentos: Fragmentos de un naufragio
META-CUENTOS
Autor: Willo Cucufate
El Mar, su furia y sus misterios es el tema recurrente de esta colección de cuentos, cuyo padre Poseidón es el cuentista, cuenta cuentos y escritor panameño Carlos Fong. Él, con la fuerza y la magia de su tridente parlador, nos enfrenta a la riqueza e infinitez de la sabiduría, tradición, fuerza y fantasía de ese edénico escenario de vida eterna llamado Mar.
En “Los dioses y el abismo”, conocemos la historia de Pablo y Sebastián, dos pescadores novatos adolescentes, posiblemente residentes de Boca
la Caja, San Sebastián o cualquier isla del Caribe; gente de mar atrapada entre dos fuegos: En el horizonte, Mar adentro, los cerca una línea gris de duro metal que escupe Monóxido de Carbono; mientras que Mar afuera, no muy lejos acorralan sus esperanzas una deslumbrante muralla de concreto armado, que pisotea un pasado y nubla un futuro que se retuerce a sus pies como no nato en proceso de aborto.
Tradición versus modernidad, sobre vivencia versus producción y casería versus ecología, son los posibles conflictos que se nos vienen a la mente al recorrer esta amena lectura.
En “El Regreso de Ulises”, nos topamos con un narrador testigo, que en busca de la sobre vivencia se ve inmerso en el duro trabajo en los barcos camaroneros poblados de hombres marineros, obligados a hacer de su hogar una isla de refugio pasajero, en donde una Penélope tejedora de sueños, siempre está a la espera de su Ulises viajero, un hombre de mar que a lo mejor en el desarrollo de su labor diaria enfrentará el rayo fatal del dios Zeus, que celoso de sus posesiones arremete contra los argonautas.
En “El Espíritu Sacrílego”, nos asomamos a lo propio de la cultura Kuna, desde la perspectiva de un narrador protagonista nos adentramos a lo profundo del mundo de los espíritus Neles (Ologanagunkinele, Ologanagunkiler), que apoyando a los Innatudelli con sus Yergan y sus Nuchos bañados de Albahaca, los guían acompañados por los rítmicos cantos de Muigalá, que impregnada de humo de Cacao, hacen de la vida: la eternidad, por designios del todo poderoso Baddummat.
En “Fragmentos de un Naufragio”, con gracia e innovación, haciendo de la cesión de un cuenta cuentos un cuento, se nos sorprende con la curiosidad de un futuro y famoso marino desbrujulado, cuestionando por lo que quizás vió San Brandan al otro lado del filo del abismo marino.
“Fragmentos de un Naufragio”, no cabe la menor duda que se trata de un trabajo fríamente calculado en su unidad temática, en el uso adecuado de los narradores, en el manejo y desarrollo de los personajes y en el uso ingenioso de las leyendas, mitos, tradiciones y sincretismos religiosos que dan a esta obra no solo un gran valor estético, sino que también este trabajo es poseedor de un gran espíritu sacrílego con el cuál la tradición y la modernidad, lo real y lo fantástico, lo sagrado y lo profano se funden en una rica masa uterina de cuyos efluvios mitocondriacos nace la cultura universal.
Crítica Literaria sobre mi libro: Desde el otro lado
Carlos Fong y Desde el Otro Lado
Por: Porfirio Sánchez
Sueños en el semáforo. La evocación del personaje en el proceso
creativo y comunicativo nos la da con un plumazo descriptivo indirecto
en la introducción del cuento y nos caracteriza un estilo de mujer, una
mujer en particular y lo logra con un conjunto de semas que constituyen
el campo semántico que nos orienta al propósito y sentido del relato.
Conocemos sin descripciones directas, sus gestos, ademanes, sus gustos.
Pero también su tragedia, porque este cuento tiene un trasfondo muy
dramático y también está muy bien estructurado, sólo hay que cotejar el
párrafo introductorio y el párrafo de cierre, en donde la hipérbole y la
exageración contribuyen a lograr el efecto coherente que le da valor
literario, comunicativo y semiótico.
El título nos desconcierta luego de leer el texto, porque no son sueños,
parecen más bien pesadillas. El cuento nos remite a una experiencia
con otras connotaciones en el Premio Nobel, Saramago, en el cuento
“Embargo” de la colección Casi un objeto en donde se nos cuenta la
ocupación de un hombre por su automóvil, mientras la gasolina va
acabándose y la muerte se cierne sobre ambos.
Son realidades que Fong nos caracteriza y que de alguna manera tal
vez alguno de nosotros hemos percibido, como cuando escuché en una
universidad privada la incomodidad de una jovencita al tener que conducir
por las calles de la ciudad y encontrarse con carros baratos que no
compiten con el costoso carro costeado por sus padres o cuando algunas
de ellas deben realizar alguna labor de servicio social o práctica
profesional en barrios marginados y pobres de nuestro país.
La suma de todo este conjunto léxico-semántico nos ubica en el
contexto social en que vive la protagonista. La ironía en el uso del
lenguaje se da desde el principio y de una manera sutil. El prejuicio
asoma a la vista.
Es un cuento que nos describe una realidad cotidiana no sólo de
Panamá, sino de todo país subdesarrollado. Está narrado en presente,
lo que nos permite percibir más de cerca los hechos y sentir el ataque
de pánico que sufre la protagonista ocasionado por sus miedos, producto
de sus prejuicios. También nos remite a la obra de Gloria Guardia Elúltimo juego, en lo referente a la producción y reproducción de la vida
material de los hombres al tratar de examinar la conexión entre la
producción intelectual y la producción material. Nos encontramos así
con un Fong escritor e intelectual, con una postura específica en la
caracterización de la conciencia de clase de la protagonista. En una
sociedad de clases, existe pues una sociedad preñada de
contradicciones. Los textos de Fong muestran las contradicciones
internas de los distintos estratos sociales en pugna y la lucha constante
de los sectores oprimidos por una clase o un poder al servicio de
intereses personales o ajenos a los de los desposeídos. En esta
dirección, son interesantes los discursos narrativos de Fong.
El personaje femenino es una mujer alienada, que forma parte de una
clase hipertrofiada que ha llegado a un nivel de egocentrismo patológico
que la lleva a expresar: Ella teme que en cualquier momento, mientras
espera el cambio de luz, el loco la ataque con violencia. Ella desea con
ansia que la luz cambie a verde rápido, para hundir el acelerador… y
alejarse de aquel territorio hostil que contrasta con su fina belleza.
Hay, pues, una caracterización psicológica y sociológica del
personaje. Lo trágico es ese miedo, esa angustia, esa sensación
inminente en un tiempo que parece agigantarse en instantes que nos
aproximan al sueño a la locura y tal vez a la muerte.
El dualismo, la dicotomía, el paralelismo se da en un manejo de dos
situaciones que plantean el contraste ideológico de dos mundos, el de
loco y el de ella.
Ella desentendida, Ella con desdén trata de no ponerse nerviosa.
Afuera “huele a pobreza”. Se siente vigilada por el loco: “los ojos
ardientes del loco” . En el auto está segura “rectifica que los seguros
de las puertas están puestos”, siente miedo, pero también sueño. Se
intercala un elemento catalizador, sueña y el sueño corresponde a los
mundos en que también ha crecido. Mezcla realidad con sueño, y nos
introduce en unos niveles de sueños también contrarios, como los de
Ella y él, el negro.
Es un cuento dramático, que nos deja ver la calidad del ser humano
cuando responde a esquemas sociales que nos llevan incluso hasta la
muerte para no pisar suelos ni mundos que nos hemos propuesto no pisar.
El efecto final es irónico pero despiadado y sentimos lástima, por esos
seres, tan especiales que forman parte de nuestra sociedad. La situación
inicial contrasta con el párrafo de cierre al final. Ella estaba feliz, pero la
felicidad se le acaba cuando le toca enfrentar una horrible realidad que
no encaja dentro de los esquemas de vida en que ha crecido, salir de su
Porsche y caminar por ciertos sectores de la ciudad.
Oficios domésticos: No parece un título para un cuento. Veamos de
qué se trata. Con epígrafe del poeta salvadoreño Roque Dalton, nos
da pistas de los discursos a que apunta la pluma de Fong. El contenido
anecdótico no nos resulta desconocido, hemos sabido de familias que
viven en los basureros, en los Cerros Patacón de nuestro país, y en otros
países centroamericanos, sabemos que también los pobres viven en los
cementerios. Nos enteramos de un cuadro familiar, tres miembros;
padre, madre e hija, viven en un cementerio.
El escritor emplea la ironía “Así que nos fuimos a la nueva barriada,
con los iconos sagrados con nuestros vecinos que no vidajenean ni
arman chismes, porque, están todos muertos”. La inocencia de una niña
no percibe las condiciones en que está viviendo, pareciera que la ley de
las compensaciones justifica miseria y el abandono en que viven. Salta la
ironía, cómo puede haber vida en un cementerio, pero para los que no
tienen nada, allí en esos sepulcros y nichos pueden encontrar las
respuestas que no reciben de la sociedad. Para ellos los sepulcros son
las casas del residencial en donde les ha tocado vivir y los difuntos son
sus vecinos.
La niña, hija del matrimonio, hasta llega a conversar con los difuntos
y esto lo coloca a un nivel de realidad que raya en lo increíble. Al hecho
real y cruel de estos desposeídos caracterizados en esta familia, le
agrega una chispa de un elemento fantástico, de un hecho real asoma al
final un hecho irreal que ni ellos mismos pueden creer. Y precisamente
consecuencia de estos hechos irreales surgen respuestas reales que tal
vez nunca se hubieran dado si el sensacionalismo de las noticias no
encaminan a los periodistas a estos sitios.
Por lo menos obtuvieron respuestas y la situación cambió para todos,
para la familia, para los profanadores de tumbas y para el sepulcro del
señor Martínez. Al final podremos asombrarnos o tal vez asomar una
leve sonrisa luego del esfuerzo creativo del escritor Fong.
La guerra de Hilda. Cuento que en el trasfondo nos deja un
mensaje, el desempeño laboral en una institución pública. Sentimos la
amargura de ser un empleado público, allí no puede haber otra cara que
ésa y si nos ponemos otra cara, sería falsa, sería una falacia. Allí la
sonrisa aflora, cuando nos ven caer, tropezar, trastabillar. Este cuento nos
deja un sabor, un mal sabor, el que no ha estado dentro no sabe a qué
se refiere el narrador. Dentro de la aparente ingenuidad de Hilda, lo
que hay es una verdad cruel, ser empleado público, que en la parodia,
algunos comediantes intentan dibujar en un personaje televisivo
identificado como Fernando, el funcionario.
Por otra parte, percibimos una manera inverosímil, irreal, absurda a la
manera de Saramago en Elogio de la ceguera, para destacar la naturaleza
humana con todos sus defectos, porque parece que solo hubiera defectos.
Con respecto a la estructura, de una secuencia en que todo funciona
bien pasa a otra en que la situación cambia para mal, algo parecido se
da en Sueños en el semáforo y en Instrucciones para matar una mosca.
Hilda es la protagonista “sobreviviente”, como empleada pública, a las
“botaderas”. Alrededor hay una gama de empleados públicos
caracterizados de diferentes formas. En la institución, en donde
laboraba, el buen humor reinaba siempre, pero “un día todos empezaron
a reír menos”. Hilda descubrió que todo había empezado en el último
piso, pero aparentemente el mal era contagioso. Ella, Hilda, tenía que
salvar a sus amigos de la planta baja. Salvarlos de dejar de reir, de
perder el humor. (p. 30) Ella se propuso estudiar el misterio del mal
humor: sus antecedentes, descubrir el origen y las consecuencias. El
tiempo del buen humor se había consumido de 8 horas diarias a nada.
Fong es un analítico en la descripción y en la narración de todos los
hechos, no pierde detalle que contribuyan a caracterizar y a plasmar lo
que intenta pintar con palabras, pues nos vamos imaginando en
semejante situación. Para ella lo más extraño de todo es que “la única que
conservaba el buen humor era ella”. Así empezó la batalla de Hilda
contra el mal humor. Tomó precauciones para no contagiar al resto de la
institución y el recurso de la enumeración cadenciosa, característico en
Fong, nos permite enterarnos. Luego Hilda pensó en impedir que el mal
humor saliera de la oficina. A la par que nos vamos enterando de los
planes de Hilda, nos permite asomarnos a ese mundo de las oficinas
públicas, y al desencanto de laborar en ellas.
De un hecho absurdo pasamos a otro, de un hecho hiperbólico,
agrandado, agigantado, con un fin no gratuito, pasamos por ejemplo a un
concurso de competitividad para estimular el éxito entre los funcionarios:
el empleado del mes, con todos los efectos negativos de este tipo de
actividad. El cierre del relato, es muy importante para Fong, marca un
mundo de sugerencias “Hilda colocó la nariz de payaso en el escritorio
de la compañera y salió de la oficina. La compañera tomó la nariz y la
guardó en la gaveta, mientras dejaba aflorar una sonrisa” (p.34).
Como intuyo una fina ironía se despliega al final, cuando en la estructura
profunda de todo este texto nos hace pensar, intuir la realidad
espantosa que puede ser integrar el personal de una oficina de una
institución estatal, la amargura, el desaliento, la infelicidad, la
deshumanización.
Hecho a la medida. El cuento nos sugiere otros títulos, como Cuento
para justificar la burocracia, Cuento escrito por un burócrata, o Reflexión
de un burócrata. El tono es sarcástico y burlesco. Es un cuento en donde
con un despliegue de creatividad el narrador intenta justificarnos o
explicarnos la lentitud en la burocracia y empieza a enumerar causas de
la misma, el peso, es decir, la gordura, también la “flacura”. La
burocracia también puede desarrollar creatividad cuando tenemos algo
que contar o la necesidad de compartir una experiencia negativa. Pero el
narrador continúa buscando otras causas de la lentitud en la burocracia,
suma la vanidad de las mujeres, la que cargan en sus carteras y las hace
perder mucho tiempo en los baños. Pero hay otro peso que contribuye a
la lentitud, es la serruchadera en la jerga del panameño. Ante todos
estos pesos, buscan básculas especiales y para el serrucho, esta clase
especial de herramienta, hubo que buscar también una báscula hecha a
la medida.
Hecho a la medida y La guerra de Hilda nos permiten identificar un
Fong que se toma la vida con cierto humor ante la vida burócrata que se
vive en las oficinas públicas. Para ello recurre a la exageración, a la
hipérbole, a la enumeración, al absurdo, al disparate, pero al final queda la
reflexión, el mensaje asimilado.
Desde el otro lado. Es un relato narrado desde una perspectiva de
omnisciencia. Los hechos abarcan un recorrido en bus por un usuario,
porque no tiene recursos para tener un carro propio y nos transmite su
experiencia de hombre madrugador para tomar su transporte. Con sus
ojos vemos lo que ve y se aprecia en las paredes del bus, lo que él puede
alcanzar a leer. Nos comenta sobre los contactos corporales en los
buses. Y luego nos da la versión en sueños de los que están al otro
lado, de los asalariados que no tienen los suficientes recursos para
trasladarse en carro hasta su trabajo. Es uno de los cuentos más cortos,
pero con una anécdota que no deja de ser interesante.
Instrucciones para matar una mosca. En este relato, Fong emplea un
narrador que se dirige con mucha confianza al protagonista de la
narración y lo interpela “Ningún insecto insignificante puede superar la
habilidad y la inteligencia del hombre”” (p.43). Acaso es una ironía que
contradice al desenlace. Todo se inicia por la presencia de una mosca
en la habitación en donde Mario fuma luego de haber tenido relaciones
con su mujer. Y nos preguntamos ¿cómo puede una mosca cambiar la
vida de un hombre y la tranquilidad de la que gozaba?. La situación es
divertida, cómica, pues muchos hemos tenido encuentros con alguna
mosca. Es original el tratamiento en un cuento, pero no en la forma
narrada. Nos imaginamos al personaje, no sabemos que edad tendrá,
probablemente desnudo o en calzoncillos en sus maniobras por matar a
una mosca que lo ha hecho perder el control de los que puede ser
razonable cuando una mosca nos incomoda. Sencillamente hubiéramos
abierto la puerta del cuarto o la ventana, pero no llegar a los extremos del
señor Mario: “… porque a ti es al único a quien se le ocurre ponerse a
perseguir a una mosca a media noche”. Podemos, pues, imaginarnos
a este hombre con una lámpara, con un spotlight alumbrando. Nos
desesperamos cuando se le ocurre buscar una lata de pegamento con
azúcar y porque no usar “baygón”, pensamos. Es un cuento que
mantiene la tensión emotiva, porque no sabemos cómo terminará este
encuentro entre Mario y la mosca. Es un encuentro sin tregua, ¿qué
gana con esto?. Obtuvo el enojo de su mujer que estaba en la habitación.
Tendrá algún tipo de fobia. Todo el relato es una hipérbole por las
connotaciones a que llegan las acciones del personaje: “porque por
culpa de una mosca la familia puede estar en peligro y hasta es muy
probable que la existencia humana”. Es acaso una apología que
debemos darle a cosas que merecen algún tipo de importancia pero
hasta los niveles que le da Mario es algo increíble, porque tuvo
consecuencias lamentables.
Con cierto humor que aparentemente es un disparate nos hace
reflexionar sobre esta concepción que en el caso de él y su mujer, no
sabemos de qué manera iba a afectar “su segundo asalto amoroso”. Es
como un hurgar, un insistir y un favorecer y aplaudir la conducta de
Mario. “Cuántas veces no ha estado el mundo en peligro por cosas tan
insignificantes, cuántos escándalos no han nacido de cosas tan triviales”.
El cuento nos parece un ejercicio catárquico, es la pluma al vuelo, es el
movimiento de creatividad del escritor, que se deja llevar por su contorno
y el ala de su imaginación que le reclama, que comparte con él una
anécdota increíble y que al final se despide con un beso de mosca. Es el
amante del escritor, es el que le permite darle rienda a lo hiperbólico.
Desde luego que al final del cuento podemos enumerar las instrucciones
para matar una mosca y sugerirle otras al narrador.
Madre somos los hijos. Otro relato hiperbólico, con una denuncia que
es de todos los días si nos toca estar en una sala de espera de un hospital
público de un país como Panamá. El relato nos lo proporciona una mujer
embarazada próxima a dar a luz, nos aproxima a esta realidad, va
acompañada de su esposo angustiado: “va comiéndose las uñas”. Fong
es hábil para hacernos sentir y ubicarnos en los escenarios que escoge
y describe.
El ojo del narrador como cámara nos introduce, nos hace caminar por
todo ese mundo. El tiempo transcurre, del baño la llevan a la sala de
partos. De pronto, abruptamente de una realidad que no es nada
agradable surge algo más grave, más difícil de creer todavía, más cruel.
En el área de parto, luego que han picado a una mujer para que diera a luz
y le han cosido la matriz “entra otra mujer… se trepa en una camilla…
quejándose de fuertes dolores, en el preciso momento en que llegan otras
mujeres y comienzan a formar una especie de piquera de mujeres
preñadas. P. 16
La sala de parto es fría “aquí hay un indicio de lo que se aproxima, de
los acontecimientos que surgirán posteriormente. Allí “nadie sabe el
nombre de nadie aquí sino de dónde viene y nos ayudamos con palabras
de aliento” de pronto nos enteramos de la realidad “parturienta” la de
Puerto Caimito “tiene 5 meses pero está sangrando por abajo” (p.11)
“Siente dolor, ganas de orinar, se aprieta. Debe llegar al baño… Se
aprieta, siente que algo le está bajando… los fetos se hunden en el
agua…”
Pareciera que los nombres no importaran, pero sí la procedencia. Otro
indicio que nos hace recordar Elogio de la ceguera. Compartimos las
voces y los silencios en las salas de espera, los miedos, los temores. “El
silencio que hay entonces es apenas de medio minuto, pero es el peor
silencio que he escuchado en mi vida” (p. 18) al saber que el bebé que
tuvo la mujer que pedía cesárea fue un varón pero nació muerto.
Cuando como lectores ya nos hemos enterado de un aborto y del
cuadro de la muerte en la descripción “Los fetos se hunden en el agua del
inodoro donde se desfigura su forma humana con la sangre” (p. 16), y
luego de la muerte del varón de la mujer que pedía cesárea, la cual
procedía de La Mitra, no sabemos qué podía seguir a continuación. Viene
un nivel hiperbólico del relato, damos un salto de 90 grados y la mujer de
Nazareno se levanta de la cama y dice: “que ya está hasta la coronilla de
esto y que no ha de permitir una sola muerte más de un hijo” (p. 18)
Surge así la coalición de las mujeres de la sala de partos y se
suman al plan de la mujer de Nazareno. Empezaron con una huelga en la
tarde. Hacían una lista de sus demandas, nombrarían una comisión
negociadora. La mujer de El Nazareno sería la líder del grupo, porque ella
fue la de la idea y se encargaría de asignar responsabilidades. Lo
primero que hizo fue formar la comisión, nombraron y asignaron
responsabilidades. Surgen las voceras, las suplentes, las encargadas de
las relaciones públicas, las responsables del inventario de prioridades, de
las eventualidades del plan, de la fiscalización del proceso de
negociación, las de atender las situaciones de crisis. Y nuevamente Fong
lo logra. Nos imaginamos el cuadro, estamos allí con esas mujeres
organizadas en paro, en huelga. Hay un hilo muy delgado entre un fino
humor y una tragedia, lo vimos también en Sueños en el semáforo, y en
este relato.
Ellas dieron a conocer los motivos de la huelga y ninguna de las
hospitalizadas en la sala de partos pariría hasta que se aceptaran sus
propuestas y las exigencias eran muchas y se creo la Primera Asociación
de Mujeres Embarazadas de Alto Riesgo. Exigían que no muriera un hijo
más de la manera tan absurda como lo han venido teniendo”. (p. 19) Y
pasó un mes de huelga. El Presidente de la República designó una
comisión. se crearon capítulos en diferentes provincias y cada uno
realizaba sus respectivas asambleas. Se cumplió un año de huelga. Los
vientres de las mujeres ya estaban hinchados. La huelga fue perdiendo
notoriedad ante otros hechos noticiosos. Todo pasaba a la historia sin
mayores resultados, después de tantos esfuerzos. Finalmente cada una
de ellas empieza a dar a luz y todas repiten el acto.
Conclusiones
Colección Cuadernos Marginales, nos ha permitido leer en esta
oportunidad a un escritor joven que ya ha dado muestras de su talento y
le permite ver materializado su primer libro. Esto ya es un éxito para el
escritor, para la cultura y para el país, de igual modo para los que
patrocinan estas publicaciones, porque en nuestro país publicar un libro
sigue siendo una tarea difícil para el escritor, y sobre todo, para quien no
tiene recursos para hacerlo.
Encontramos la visión de Fong de ciertos sectores de la sociedad, con
una selección de temas cotidianos pero trascendentes desde la
perspectiva del discurso que pretende mostrar realidades humanas, en
algunos casos nada agradables. Un ojo, un super lente hipercrítico que
enfoca y muestra. Realidad urbana, citadina, un bisturí para un muestreo
de personajes dibujados y desdibujados para el lector destinatario que
adopta una postura según sea su nivel de percepción.
El lenguaje empleado en el proceso comunicativo.
La colección de cuentos titulada Desde el otro lado escrita por
Carlos Fong, nos ha permitido una interacción con el hombre, el escritor y
la sociedad enmarcada en los cercos narrativos seleccionados y
mostrados, además de la cultura, en el muestreo literario que hoy
presentamos. Intentamos abordar el discurso narrativo desde varias
perspectivas para llegar a algunas conclusiones que motiven al público
aquí presente y a otros a adquirir esta reciente publicación que tiene
para mi apreciación aciertos significativos. Empecemos por algunas
preguntas retóricas para hacernos pensar. ¿Cómo utiliza el lenguaje
Fong? ¿Cuáles son las ideas en el trasfondo de las palabras y de los
enunciados? ¿Cuál es la intención comunicativa?.
Hay un grado de sinsabor en sus personajes, desaliento, amargura,
insatisfacción, deseos insatisfechos, frustración. A la manera de
Benedetti, explora los territorios de las vidas y dramas corrientes de la
gente de la ciudad, sobre todo, empleados públicos. Su estilo se distingue
por su facilidad para el lenguaje, no hay diálogo es pura narración con
mucho despliegue descriptivo para caracterizar y ubicar, y, en ocasiones,
con el empleo de voces y modismos del panameño. Sus personajes
nada imaginarios subrayan las contingencias en la vida panameña. Y la
dureza en la caracterización se da, pero matizada con el humor.
Reproduce la textura superficial de la vida de muchos personajes de
esta realidad que nos informa que ha analizado las relaciones de
trabajo dentro de la burocracia estatal en donde la rutina inhumana puede
matar los sentimientos humanos.
Denuncia con su humor, con su ironía y con los recursos de la
comunicación y de su estilo las condiciones de las relaciones humanas.
Nos muestra las tensiones de la vida moderna desde la perspectiva de
sus empleados, sobre todo, de los que ganan poco. Como suceso de
comunicación, podríamos prestarle atención a los aspectos funcionales
¿Cuáles son esos sucesos sociales e individuales complejos que han
enriquecido la experiencia del escritor y que vuelca con recursos propios
en los cuentos de esta colección y que nos los transmite de manera tan
particular en personajes como Ella en Sueños en el semáforo.
En el texto, observamos los espacios en que se desenvuelven los
personajes: medios de transporte como el bus o un carro lujoso; lugares
de trabajo como una oficina, las calles, el cementerio, oficinas públicas.
Encontramos una interacción con la realidad que lo lleva a posteriori a
comunicar, con su experiencia sensible a narrarnos verdades humanas.
Vemos, pues, tres dimensiones que se conjugan en un lenguaje con
matices específicos, comportamientos sicológicos, sociológicos,
ideológicos por parte de los personajes. Con interacciones en situaciones
sociales concretas.
En esta comunicación escrita, en esta interacción escrita, nosotros los
usuarios, y uno como presentador de este libro, de este escritor, en esta
interacción cara a cara, in presentia, les dejamos a ustedes las
consecuencias y efectos de estas lecturas, producto de la percepción,
que nos lleva a hacer referencia al orden, a la forma, a las frases y
enunciados, orientados con un propósito y una función específica en el
efecto comunicador. Y los protagonistas son el individuo y el colectivo
de muchos rostros dibujados por Fong. Para compartir: de Ella, de la
familia con residencia en el cementerio, de Hilda y la triste realidad de la
pérdida del humor, de los burócratas y los responsables de la lentitud de
su proceso, de los sueños del que dice estar al otro lado, pero conoce y
denuncia y conoce la realidad de este lado, de la coalición surgida de la
desesperación por el abandono en que se encuentran las instituciones de
salud, y del narrador que nos aporta las instrucciones para matar a una
mosca, que nos permite confrontar a esos impulsos creativos, producto
del contacto con la realidad con un lente de aumento que desproporciona,
pero que nos sacude con lo que vemos y escuchamos, resultado de su
narración. De esta forma, vamos buscando el sentido del conjunto de
cuentos, de esas secuencias narrativas con unas estructuraciones
específicas que nos permiten captar los enfoques cognitivos y sociales, y
disfrutar en el hacer literario. De alguna manera lo logra Fong, en los
sentidos globales de este muestreo para penetrarnos de lo que nos quiere
informar. Todo esto con una variante estilística en los relatos locales, con
voces que nos resultan conocidas y que caracterizan el género con un
modo específico en su dimensión retórica, en su enfoque sociolinguístico,
en su actividad verbal, expresión de acciones sociales pertinentes y
concretas.
De esta forma, con estas apreciaciones, presentamos a ustedes,
Desde el otro lado, como usuarios, como lectores, como destinatarios
tengan también sus experiencias lectoras con este ejercicio de pluma
artística, con este lenguaje, con estos personajes, con estas vivencias,
que estoy seguro, dejarán alguna huella.